Supongo que ya va siendo hora

De ir evolucionando. El tiempo pasa y las cosas se van sucediendo, quizá con demasiados pocos cambios. O, al menos, menos de los que me gustaría. Todo fluye muy lento, pero curiosamente cuando miras hacia atrás parece que ha ido demasiado rápido. Todo lo contrario.

Han pasado ya cuatro años y la idea sigue en mi mente. Ahí latente, como si no fuese desaparecer nunca. Supongo que es el momento de dar ese paso, supongo que ya va siendo hora.

O, quizá, de dejarlo estar durante unos cuantos meses más, aunque ya se seguro que la idea nunca se irá.

Música buena, música en directo

Desde hace ya varios años siempre he preferido escuchar música en directo antes que hacer lo propio con la música de estudio, o lo que es lo mismo: los discos.

La razón es muy simple: bajo mi punto de vista, un buen grupo debe demostrarlo en el escenario. Esto implica no sólo que el conjunto de instrumentos y voces suene correctamente, si no también ofrecer una cierta variedad. Cada concierto debe ser único.

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Música con disqueteras, los himnos geek

Hay veces en la que te encuentras auténticas joyas, y no sólo eso: buscas algo más de información y te encuentras un océano de tesoros dispersos por la red.

Hacía años que conocía lo que quizá se conozca como floppy music, o algo así, y que ha ido evolucionando para atrapar a otros dispositivos hardware: discos de 3 1/2 y 5 1/4 (aún tengo por ahí cajas llenas de estos chismes ya inservibles), discos duros y… bueno, cosas inimaginables.

El de arriba es, posiblemente, el mejor concierto dado por discos duros, si bien no es el único. A continuación os dejo unos cuantos que deberían ser considerados obras de arte y que a nada que tengas algún átomo geek en tu cuerpo te verás obligado a escuchar.

(El culmen ya sería que pudiéseis darle al play para adivinar qué canción es sin leerlo en la ventanita de Youtube. Creo que todas son reconocibles)
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La potencia del martillo

Hace un par de años asistí a una asignatura en la que la profesora nos comentó que necesitaríamos utilizar un conjunto de martillos, refiriéndose a las herramientas y métodos que el temario aportaba. Luego seríamos nosotros, tras estudiar y entender cada martillo, los que decidiríamos cuándo utilizarlo.

Siri no es más que un martillo que Apple ha puesto a disposición del público, aunque de vez en cuanto alguien lo coge prestado: echadle un vistazo al vídeo de arriba en donde se muestra un pequeño hackeo con el que se puede abrir y arrancar un coche.

Start my car

Con todo esto quiero decir que el martillo que Apple está utilizando con Siri es muy potente, pero por ahora sólo lo pueden utilizar en Cupertino y unos pocos que lo toman prestado. Ojalá en un futuro lo fabriquen en masa para que todos podamos utilizarlo, o si no es Apple… que llegue Android, copie la idea pero le añada un SDK para desarrollar addons y añadirle nuevas funcionalidades.

Vía | Applesfera.

Una nueva etapa

Supongo que el ser humano funciona por etapas, medidas en ciertos intervalos de tiempo desiguales. Quizá la primera sea aquella en la que empiezas a dar los primeros pasos en la vida, desde que naces hasta que empiezas a darte cuenta de dónde estás y a qué has venido. En la segunda está el inicio del juego: las reglas de la vida, lo que está bien o mal, el futuro, etc.

Quizá esté empezando una nueva etapa, llamémosla enésima, en la que cambiarán algunas cosas respecto de la n-1 anterior. Supongo que al ir creciendo vamos aprendiendo de nuestro entorno, tomando nota de lo que está bien o mal y del cambio de las cosas.

En los últimos días me he dado cuenta de lo importante que es la imagen. Tu imagen puede ser, digamos, políticamente incorrecta, canalla y granuja, dando lugar a una imagen que los demás ven negativa a pesar de ser cercano, mostrarte amable y sincero, como realmente somos todos bajo un halo de confianza. Todo termina – y cambia – cuando tu entorno te ata una correa y no te deja separarte más que unos pocos metros. Ojo, que puede liarla. Cuando te hablan y notas un amplio espacio de respeto, que tal vez sea miedo o desconfianza y que sin duda alguna es inseguridad.

Siempre pensé que no iba a entrar en el juego del corporativismo y la hipocresía presente en todos los estamentos de la sociedad, que podría estar al margen. Tal vez el tiempo sigue pasando y uno lo hace al mismo ritmo con sus etapas. Y quizá esté iniciando una nueva etapa en la que puede que me toque jugar en la misma liga que los demás, por mucho que me pese.

PD: Tenía por ahí una copia de seguridad de la bbdd del antiguo whiskiblog 2.0 que he intentado recuperar para este humilde blog alojado en wordpress.com. Posiblemente veáis múltiples fallos en las entradas importadas (es decir, todas las anteriores a esta) principalmente en enlaces e imágenes. No diré que pagaré un dólar hexadecimal por cada fallo que encuentre, aunque sí intentaré invitar a un café en la medida en la que me sea posible.

Imagen | Flickr de Gigi.

Las imágenes de toda una vida

Creo que todos tenemos un conjunto de imágenes grabadas en nuestro cerebro. Imágenes, como si por un momento nuestros ojos fuesen objetivos y captasen un momento muy concreto, esa millonésima de segundo. Tienen la nitidez de la realidad y duran para siempre.

Estas imágenes son muchas veces buenas, pero también las hay negativas. Momentos de angustia y desilusión que, en el momento en el que pasamos a la siguiente página del álbum se tornan en alegría. Quizá una sonrisa, tal vez una lágrima. Hay de todo, una completa mezcla de sentimientos.

Esta mañana (refiriéndome al lunes) he añadido una nueva fotografía al álbum de fotos de mi vida. Estoy completamente seguro de que así es, porque hay algunas fotografías que tomas como importantes… y poco a poco se disuelven en el tiempo, haciendo que nunca más nos acordemos de ella. Pero no. Lo de hoy ha sido, digamos, un flechazo. La seguridad completa de que dentro de cuarenta o cincuenta años, quizá más, seguiré acordándome de este momento. Unos pocos segundos que resumen a la perfección un montón de sentimientos mios y de la otra persona. Sentimientos que son negativos, pero también muy positivos.

Seguramente olvidaré el día, 20 de septiembre de 2010, y posiblemente también que era lunes. Pero no olvidaré esa mirada, ese entorno y, por supuesto, el contexto del fotografa, desde hoy imborrable en mi memoria.

Y sí, cuando digo que es un álbum de fotos lo digo por lo que he vivido. Imágenes de mi vida que podré recordar siempre que quiera, quizá no todas pero sí muchas de ellas. Aquél momento de hace quince años, o este otro de hace diez. Las tengo ahora mismo en mi cabeza, las veo como si estuviese ahora mismo allí. Porque no son simplemente imágenes ni fotografías, sino mucho más.

Me encantaría tenerlas en papel, poder tocarlas, palparlas y en muchos casos volver a sentirlas. Y, sobretodo, me encanta pensar que aún podré añadir muchas más. Están aquí y se van a quedar para siempre.

Imagen | Flickr de Ben Heine.

El cine, la codicia y la hipocresía

Hoy es uno de esos días que me pilla desvelado, aunque debería estar durmiendo como un lirón. Sí, desvelado… lógicamente, escribo esto en la madrugada aunque no se cuándo lo publicaré.

Hoy he estado en el cine, Toy Story 3 y mi primera experiencia con el 3D. Como todos sabréis, la entrada para películas 3D es notablemente más cara que la del visionado estándar, tradicional. Exactamente son dos euros, más otro adicional por las gafas – reutilizables, eso sí -. Ésto no es sorpresa para nadie.

Vengo caliente – y ríase la gente – porque por cuatro entradas nos querían cobrar 34 euros, dando lugar a la curiosa cifra de 8.5€ por entrada (todo incluido, las Aviator también). Nos querían cobrar, claro, porque en realidad han sido 31 euros, creo recordar, y en vez de cuatro nos han dado cinco entradas (un bono de esos). Por cierto, el miércoles, día en el que fui, era el día del espectador, lo cual supuso una notable rebaja.
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Importante

Jiji, jaja, siempre suelo estar diciendo – y escribiendo – gilipolleces. Pero hoy voy a hacer una pequeña excepción y voy a ser serio. Es necesario ahora.

Las cosas están difíciles. Un chaval de siete años tiene Síndrome de Asperger, un trastorno que hace que, a pesar de ser extremadamente inteligente ofrezca ciertos hábitos diferentes los demás: ciertas malas conductas o poco interés en las materias generales, por citar dos ejemplos. En la Wikipedia hay un extensísimo artículo dedicado a este síndrome.

El caso es que ahora, tras continuos problemas con el profesorado, el niño va a repetir. Ésto no sería problema si realmente se lo mereciese, pero ese pequeño te sabe recitar decenas de plantas con sus características, fechas de plantación, colores o orígenes, por no hablar de los planetas, los varios de los diferentes tipos de estrellas que hay, cómo se fabrica un instrumento musical o cómo se llaman y dónde están los huesos del ser humano. Con siete años.

Repite no porque tenga que hacerlo, sino porque su profesora (y tutora en ese colegio) no está cumpliendo con su deber. Al tratarse de un chaval con Síndrome de Asperger debe tener una adaptación curricular enseñanza y evaluación diária, ésto es, un temario específico para él. Además, la profesora debe estar en contacto directo con los padres, con reuniones muy frecuentes. Para que veáis cómo está el panorama, la profesora se ha reunido con los padres dos veces en todo el curso, y de hecho no acepta el Síndrome de Asperger del pequeño a pesar de estar confirmado por dos partes: el equipo de psicólogos de la Junta de Castilla y León y el de la Seguridad Social.

El problema de repetir no es que simplemente pierda un año de su vida, es que puede hundirlo completamente, pues perdería el camino de sus compañeros y, muy probablemente, al verse con niños más pequeños que él haría aún menos.

Su problema en clase es que no atiende, porque a su cabeza no le interesa. Es un problema muy importante, pero para solucionarlo (algo que se de primera mano que intenta la familia) es necesario una adaptación curricular enseñanza diferente, y por supuesto, que se mantenga de curso. Cualquier profesional perteneciente al sector de la educación infantil sabrá cuál es el problema y cuál es la queja de la familia.

Posiblemente ésto que estamos intentando mover no sirva de nada. Por ahora la noticia ya se ha empezado a mover por Twitter y la metí hace unos minutos en menéame. Sólo queremos pedir un poco de ayuda, conocer otros casos y pedir experiencias similares.

Por supuesto, agradeceríamos enormemente la difusión de esta información. Como véis, éste blog no tiene publicidad y por lo tanto no gano nada, absolutamente nada en ello.

El blog de la hermana del chaval es Kaorulogía, y en su última entrada Injusticia y desamparo narra por lo que están pasando y lo que tienen delante.

Espero no haber molestado a nadie. Si por lo que sea alguien quiere aportar algo los comentarios de esta entrada están abiertos, aunque preferiríamos que se centralizasen todos en la entrada del blog de la hermana del pequeño.

ACTUALIZACIÓN: me corrigen, pues no es necesario una adaptación curricular, sino una evaluación diaria y una enseñanza muy diferente de la tradicional. Por supuesto existen informes oficiales de psicólogos infantiles en los que se detalla todo, algo que a pesar de haberse presentado en la dirección del colegio se ha hecho caso omiso.

Disclaimer: la hermana es mi novia, con la que llevo muchos años y con cuya familia tengo un trato excelente y muy cercano. Creo que les conozco bastante bien a todos, entre ellos al pequeño Alberto.

Los animales no sienten. Dicen

Me veo obligado a salir de mi tumba para escribir esta pequeña entrada. Una corta anotación en la que quiero compartir el vídeo que tenéis aquí arriba con todo aquél que haya llegado aquí.

Mucho se habla de que si los toros no sufren, y de hecho en varias ocasiones he podido oír una de las chorradas más estúpidas que jamás he escuchado: los animales no sienten.

Los razonamientos que tienen esas personas para afirmar semejante estupidez son, en la mayoría de ocasiones, inexistentes. En el resto, absurdos o retóricos.

Pero los animales no tienen sentimientos, ni padecen dolor. Si nos ponemos serios habría que diferenciar entre dolor físico y dolor psícico. Es completamente estúpido pensar que un ser vivo no padece dolor físico. Por su parte, el dolor psíquico es algo mucho más complejo, pero si nosotros los seres humanos – animales, por cierto – sí lo sufrimos, cuál es la razón por la que otro mamífero no lo sienta, si somos internamente similares.

Y lo que es más: ¿hay alguien en el mundo que no conoce a una tercera persona cuya mascota no se alegra al verle? Creo que no hay una demostración tan simple como esa.

En el vídeo, el perrito Edie iba a ser sacrificado el día anterior a la grabación. Afortunadamente pasó por manos de lo que parecen ser unos veterinarios, los cuales firman bajo el pseudónimo de eldad y que no he podido encontrar sus nombres reales.

Si aún no has visto el vídeo, por favor, dedícale los 5:06 que dura. Y, si quieres, piensa un poco sobre ello.

Vía | Menéame -> elúltimoquecierrelapuerta.
Vídeo | Youtube.

WhisKiTo con Beirut de fondo

1: @WhisKiTo

el mundo es menos asqueroso con Beirut de fondo

2: @bidorto

@WhisKiTo totalmente de acuerdo. La prueba:

3: @WhisKiTo

RT @bidorto @WhisKiTo totalmente de acuerdo. La prueba: http://tweetphoto.com/13813310 <- EPIC WIN!!!!!

4: @bidorto

@WhisKiTo La cosa es que al principio pensé “ostias, ¿qué hace este en el Líbano? Al rato caí en lo del grupo xD

Conclusión: 😄